Edad Contemporánea Aimé Bonpland

El doctor Francia, la independencia de Paraguay y el fin del poder español

El 1 de marzo de 1814, los dos cónsules que gobiernan Paraguay, José Gaspar Rodríguez de Francia y Fulgencio Yegros, ordenan en Asunción a los párrocos que no autoricen el matrimonio de ningún varón europeo con una americana…

Ilustración de una calle de tierra con casas coloniales y varios habitantes.
Recreación artística inspirada en el Paraguay de comienzos del siglo XIX, generada con IA

El 1 de marzo de 1814, los dos cónsules que gobiernan Paraguay, José Gaspar Rodríguez de Francia y Fulgencio Yegros, ordenan en Asunción a los párrocos que no autoricen el matrimonio de ningún varón europeo con una americana tenida por española: los españoles de Europa ya no podrán casarse con criollas blancas. Siete años después, Fulgencio Yegros será fusilado, acusado de conspirar contra el doctor Francia, su antiguo compañero de gobierno.

Para entender cómo llegaron a firmar aquel decreto, hay que volver a 1811: primero cayó el gobierno español y después el doctor Francia fue desplazando a quienes compartían el poder con él. La prohibición restringía las alianzas matrimoniales entre los peninsulares, nacidos en España, y las familias americanas consideradas españolas. Una interpretación histórica la relaciona con el propósito de debilitar la influencia de la antigua élite peninsular. Esa lectura ayuda a entender la medida, pero no convierte una motivación discutida en un hecho demostrado. La restricción afectaba al matrimonio: no impedía que los europeos tuvieran parejas o hijos fuera de él.

Mapa del avance del ejército de Manuel Belgrano hacia Paraguay en 1810.
Avance del ejército enviado por la Junta de Buenos Aires hacia Paraguay en 1810. Recreación cartográfica de Rafunken / Wikimedia Commons. Dominio público.

La independencia de Paraguay: dos batallas y un cambio de gobierno

A principios de 1811, Paraguay todavía es una provincia de la monarquía española, gobernada por Bernardo de Velasco. La Junta revolucionaria de Buenos Aires quiere que la provincia reconozca su autoridad y envía un ejército al mando de Manuel Belgrano para imponerla por las armas.

Belgrano se enfrenta a las tropas de la provincia: soldados paraguayos que combaten bajo la autoridad del gobernador español. En Paraguarí, el 19 de enero, el ataque de Belgrano desorganiza el centro de las fuerzas defensoras. Según los relatos históricos de la batalla, Velasco huye al darla por perdida. Sin embargo, las unidades paraguayas que siguen combatiendo consiguen derrotar al ejército de Buenos Aires. La retirada del gobernador y la victoria de sus oficiales ayudan a explicar por qué estos ganan confianza para enfrentarse después a la autoridad española. El 9 de marzo, las fuerzas paraguayas dirigidas por Manuel Atanasio Cabañas vuelven a vencer a Belgrano en Tacuarí.

Dos meses después, el enfrentamiento cambia: oficiales paraguayos nacidos en América se levantan contra el propio gobernador español. La noche del 14 de mayo de 1811 toman los cuarteles de Asunción, alarmados por el rumor de que Velasco pensaba entregar la provincia a Carlota Joaquina, hermana de Fernando VII, que vivía en Brasil con la corte portuguesa.

Tras el levantamiento, Velasco comparte provisionalmente el gobierno con Juan Valeriano de Zevallos y José Gaspar Rodríguez de Francia, que había obtenido el doctorado en Teología en Córdoba y ejercía la abogacía en Asunción. Pero el 9 de junio de 1811, Velasco es encarcelado. El Congreso reunido del 17 al 20 de junio crea una Junta presidida por Fulgencio Yegros, con el doctor Francia como vocal, y reserva los cargos públicos a los nacidos en el país.

El cambio político afectaba también a una élite comercial. Desde finales del siglo XVIII, mercaderes en su mayoría españoles peninsulares habían dominado la exportación de yerba mate, la importación y el Cabildo de Asunción. Tras la revolución se multó a comerciantes españoles para cubrir los gastos de la movilización militar.

El doctor Francia: de cónsul a dictador perpetuo

En 1811, el doctor Francia es uno de los miembros de una Junta de cinco personas: ser vocal significa participar en un gobierno colectivo, no mandar sobre los demás. Pero hay desacuerdos sobre las relaciones con Buenos Aires y sobre quién controla las decisiones. El doctor Francia defiende que Paraguay gobierne sus propios asuntos, sin someterse al gobierno porteño.

Sus retiradas de la Junta se convierten en una forma de presión. Los demás dirigentes necesitan su experiencia para negociar y administrar. Mientras permanece fuera, mantiene contacto con sus partidarios del interior. Al regresar en 1812, consigue un mando militar propio. Su influencia ya no depende solo de sus conocimientos: cuenta con tropas y con apoyo entre agricultores y pequeños propietarios.

En 1813, un congreso de unos 1.100 delegados sustituye la Junta por un consulado, un gobierno compartido por dos personas durante un año. Los elegidos son Fulgencio Yegros y el doctor Francia; cada uno recibe el mando de la mitad del ejército. El doctor Francia lleva el peso de la administración y aumenta su influencia sobre los nombramientos. Paraguay adopta el nombre de República y deja de invocar a Fernando VII en sus documentos.

Cuando termina aquel mandato, el Congreso de 1814 debe decidir quién gobernará. Se plantea concentrar el poder en una sola persona, una decisión que sus defensores vinculan a la protección de la independencia. El doctor Francia llega con apoyos entre los representantes del interior y con fuerza militar propia. Además, la convocatoria excluye a quienes el gobierno considera enemigos de la libertad: la elección tiene límites políticos. Cerca de un millar de delegados lo nombran dictador supremo por cinco años. Yegros deja de compartir el gobierno con él.

Antes de que concluya ese mandato temporal, el cambio definitivo llega en 1816, cuando 150 delegados lo hacen dictador perpetuo: el cargo queda sin fecha de término. El apoyo a esa decisión se explica por la confianza que el doctor Francia había ganado entre sectores rurales y por la idea de que un gobierno fuerte y estable protegería la independencia frente a las presiones exteriores y los conflictos de las provincias vecinas. Esa justificación se combinaba con el poder político y militar que ya había acumulado. También dejan en sus manos la convocatoria de nuevos congresos. No se reúne otro hasta 1841, después de su muerte. En cinco años, el doctor Francia ha pasado de integrar un gobierno colectivo a ejercer el poder de por vida.

En 1820, el gobierno del doctor Francia reprime una supuesta conspiración en la que fueron implicados miembros de la élite y antiguos dirigentes de la independencia. Uno de los acusados es Fulgencio Yegros, su antiguo compañero en el consulado. Yegros es fusilado el 17 de julio de 1821.

Retrato de José Gaspar Rodríguez de Francia realizado por Alfred Demersay.
José Gaspar Rodríguez de Francia, en un retrato de Alfred Demersay. Museo Histórico Nacional de Uruguay / Wikimedia Commons. Dominio público.

Las medidas contra los peninsulares

El gobierno del doctor Francia también impuso nuevas cargas y restricciones a los peninsulares. Los extranjeros que no defendían las fronteras tuvieron que pagar esa defensa, una contribución que se repetiría cada vez que el país se sintiera amenazado. Se hizo un censo de españoles y se llegó a plantear expulsar a unos y asentar a otros, aunque nunca se llevó a cabo. En diciembre de 1815, un decreto apartó de sus puestos a los empleados «extraños» para dárselos a los «Patricios Beneméritos».

El decreto matrimonial formaba parte de esa ruptura con el antiguo orden. No prohibía todo matrimonio a los europeos: restringía sus uniones con americanas consideradas españolas. Su alcance no debe confundirse con una expulsión general de los peninsulares, que no se produjo.

Fronteras vigiladas

La otra seña de su gobierno es el control de las fronteras. Los viajeros que llegaban por el río desde el sur debían detenerse en Pilar y esperar la autorización de Asunción para continuar. Los que llegaban por tierra debían hacerlo en Itapúa; los barcos procedentes del norte eran detenidos en los fuertes del alto Paraguay. El ingreso dependía de la autorización del gobierno. El comercio no desapareció: por Itapúa entraban comerciantes brasileños, muy controlados, y en Pilar se vendían las mercancías llegadas río arriba.

El gobierno vinculaba el control del comercio a la defensa de la independencia. Las dificultades comerciales también tenían causas externas: las provincias vecinas bloquearon en ocasiones la navegación de los barcos paraguayos.

Ese control servía también para retener a quien ya estaba dentro.

Retrato de José Gervasio Artigas realizado por Juan Manuel Blanes.
José Gervasio Artigas, según Juan Manuel Blanes. Retrato posterior a la muerte del caudillo / Wikimedia Commons. Dominio público.

Artigas: el caudillo que pidió asilo

José Gervasio Artigas, nacido en 1764, probablemente en Montevideo, había encabezado la revolución en la Banda Oriental, el actual Uruguay, donde se le considera padre de la independencia. Defendía una unión de provincias iguales frente al centralismo de Buenos Aires y fue protector de Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos. Llegó incluso a cerrar el río a los barcos que comerciaban con Paraguay.

En 1816, fuerzas portuguesas invaden la Banda Oriental. Las tropas de Artigas son derrotadas en Tacuarembó, en 1820. Pero el golpe no viene solo de los portugueses: también se rompe su alianza con los dirigentes de las provincias del litoral.

Francisco Ramírez, jefe político y militar de Entre Ríos, había sido aliado de Artigas y defendido con él la autonomía provincial frente a Buenos Aires. En 1820, Ramírez pacta con Buenos Aires mediante el Tratado del Pilar, sin la autorización de Artigas. La ruptura desemboca en un enfrentamiento armado entre los antiguos aliados. Acorralado por los portugueses y por Ramírez, Artigas cruza el Paraná en septiembre de 1820 y pide asilo en Paraguay.

Ramírez reclama al doctor Francia que le entregue a Artigas para juzgarlo. Es una petición del dirigente de Entre Ríos al gobierno paraguayo, que puede aceptarla o rechazarla. El doctor Francia se niega y concede asilo a Artigas. Tras unos meses en el convento de la Merced, en Asunción, Artigas fue enviado a Curuguaty, en el interior de Paraguay, donde vivió 25 años. Los historiadores debaten hasta qué punto aquel asilo fue también una forma de confinamiento. La ayuda mensual de una onza de oro que se atribuye al doctor Francia procede de una tradición oral recogida décadas después.

Artigas sobrevivió al doctor Francia. En 1841, le ofrecieron regresar a Uruguay, pero prefirió quedarse en Paraguay. Murió en Ibiray, cerca de Asunción, el 23 de septiembre de 1850.

Retrato de Aimé Bonpland, con cabello canoso y chaqueta oscura.
Aimé Bonpland, médico y naturalista francés. Wikimedia Commons. Dominio público.

Bonpland: el botánico retenido

El médico y botánico Aimé Bonpland, nacido en La Rochelle (Francia) en 1773, acompañó al naturalista Alexander von Humboldt por América entre 1799 y 1804. En 1817 se instaló en Buenos Aires y en 1821 empezó a explotar yerba mate en Santa Ana, en las antiguas misiones jesuíticas, junto a la frontera paraguaya.

En diciembre de 1821, por orden del doctor Francia, fuerzas paraguayas destruyeron su establecimiento y se lo llevaron. Los motivos de la captura siguen discutiéndose. Entre las explicaciones propuestas están la competencia por la yerba mate, la disputa territorial, los contactos de Bonpland con Francisco Ramírez y el interés del doctor Francia por sus conocimientos.

Retenido cerca de Santa María de Fe, en tierras alquiladas al Estado, no vivió encerrado: ejerció de médico, tuvo ganado y una destilería y cultivó caña, tabaco y mandioca. No consta que llegara a ver al doctor Francia. En 1829 el dictador le permitió retirarse del país y dispuso que pudiera organizar la salida con sus pertenencias. Bonpland permaneció en Itapúa hasta 1831, cuando cruzó a Brasil. Vivió después entre el sur de Brasil y el litoral argentino y murió en 1858.

Lo que quedó en 1840

El doctor Francia murió el 20 de septiembre de 1840 sin haber convocado un Congreso desde 1816. Dejó un Paraguay independiente de España y de Buenos Aires, con el antiguo gobierno colonial sustituido por un poder personal, y unas fronteras que le permitieron decidir quién entraba, quién salía y quién se quedaba.


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